lunes, septiembre 21, 2009

La crisis del espacio público en los centros históricos. El caso de la Ciudad de México [1ª Parte]

La Crisis del Espacio Público, conlleva una doble connotación, que en pocas palabras es una doble interrogante, es decir, uno se refiere a “la crisis del espacio” como lugar o territorio, o a “la crisis de lo público” en donde lo privado cada vez prevalece más.
Hay una serie de cuestionamientos que son el camino a seguir, y no es que sea la pretensión como tal, ni tampoco el de, descubrir el hilo negro de un problema o de varios en un espacio o lugar.

¿Realmente existe una crisis en el espacio público? o más bien, ¿la ciudadanía es la que está en crisis?

A partir de estas preguntas, es importante conceptualizar el significado del espacio. Para Michel de Certeau (1996), el espacio es “un lugar practicado”, “un cruce de elementos en movimiento”, “es el lugar que las personas transforman y le otorgan un nombre”; entonces el espacio es un lugar que contiene diversos elementos que están en un movimiento dinámico, donde las personas se apropian o usan estos elementos y recibe una denominación. Y como tal, podríamos hablar de diversos tipos del mismo, ya que no como espacio uno se puede referir a lo público, abierto o privado.

¿dónde está?

Para Marc Augé (1993), el espacio abierto, es donde se realiza una experiencia de relación, es decir, la relación de una persona con un medio ambiente determinado. Entonces, el espacio abierto, se le otorga como nombre o atributo, debido al uso que las personas tienen en este. El espacio abierto, es definido por las personas que lo viven y puede que también por los que lo visitan.

En el Centro Histórico de la Ciudad de México (CHCM), está dividido en dos perímetros (A y B), en dónde existen aproximadamente 49 plazas o espacios públicos, cada uno(a) con un uso, espacio y morfología diferentes (CENVI 1998).

Muchas de estas plazas, tienen una función dentro del espacio conocido como Centro Histórico, y guardan hasta cierto sentido la parte pública. Aún cuando en otras latitudes de la Ciudad, estos espacios, tales como plazas, jardines, parques y demás han perdido su connotación de ser un espacio público, es decir que permite cierta libertad de desenvolverse en el lugar.
El espacio público del Centro Histórico de la Ciudad de México, es un lugar subutilizado a diferentes funciones, más allá de ser de lo público, y es con esto la referencia de la subutilización, es decir, lo público, por lo general en ciudades como la nuestra, hace referencia principalmente hacia cuestiones políticas, religiosas, sociales, culturales, etcétera.

El espacio de la Plaza Pública, es decir —aunque suene redundante— es un lugar con connotaciones diferentes de lo público, y así se tienen diferentes conformaciones del espacio (Vergara, 2003:6-7). Se tienen los espacios delimitados, donde los lugares dan origen a diferentes formas de comportamientos, de creación de memoria individual o colectiva, de usos diversos entre lo político, cultural, ritual-religioso, lo festivo, etc., y así con todas esta gama de posibilidades, el lugar, territorio o espacio de lo público generó o genera en determinadas épocas actores sociales inmersos en una sociedad que contiende los avatares sociales actuales. También, el espacio es donde se dan las actividades de corte festivo, pero con un doble significado, no sólo es la fiesta, sino la combinación de símbolos sociales y culturales, que a veces son de índole político y religioso. El espacio también conlleva una relación “producción-consumo” que incorpora y genera un público, y en cierto sentido clientes; si el espacio es ocupado por una serie de vendedores o puestos de comida, es generador de un servicio, por lo tanto el lugar tiene ésta posibilidad. Y por último, el espacio, también es recreación, donde se vincula el ocio con el convivir, es el lugar para pasar el rato, disfrutar del tiempo libre. Es así, que se tienen diferentes formas de entender el espacio, o inclusive de poderlo describir.

Moneda a las 16:00 hrs en un día de diciembre

A partir de ésta distinción de espacios, o más bien de la manera de describirlos, se podría hablar de dos tipos de espacios públicos, por un lado el de los espacios de flujos, que vendrían siendo las calles, avenidas, y demás conexiones, nodos o fronteras que unen partes de la ciudad; y por otro lado el espacio de los lugares, que son aquellos puntos de la ciudad que generan una forma de sociabilidad particular. Teniendo estos distintos tipos de espacios, es importante hacer mención que lo público coexiste en cierta manera en contra parte a lo privado, y hasta cierto punto de manera articulada se reorganizan y resignifican de acuerdo con las transformaciones de la vida social.

Ramírez Kuri (2003:35), menciona que los espacios públicos históricamente han sido lugares de encuentro, de intercambio y de comunicación, actuando como referentes activos de la vida social, política y cultural; pero estos mismos espacios, aunque tengan un referente histórico, con el pasar de los años, y de las modificaciones que se vayan llevando a cabo en el tejido urbano, por ejemplo, la rehabilitación de una plaza, o por otro lado, la ocupación por parte de ambulantes, etc., es así que cuando cambia la estructura urbana, y no solamente la arquitectónica del lugar, sino inclusive la estructura social, hay ciertos fenómenos que pueden tener un impacto importante sobre el espacio urbano, y de un momento a otro, lo público podría transformarse en privado, o en su caso hasta posiblemente el espacio podría desaparecer. Tal es el caso, de cuando las calles de nuestra ciudad se cierran, por el temor de los vecinos, o por la seguridad del lugar, por lo que una calle que antes era transitada por “n” cantidad de personas, de la noche a la mañana, se transforma a un espacio cerrado —y privado— para algunos.

Es así, que lo público y privado, van ligados uno a otro. Pero ¿por qué los espacios públicos tienden a privatizarse? ¿Cuáles son las causas que originan ésta pérdida de lo público?
En otra entrada seguiré con esta discusión.



Referencias bibliográficas.

Augé, Marc (1993): Los “no-lugares”, espacio del anonimato. Gedisa, Barcelona, 125pp. ISBN-8474324599

CENVI (1998): Programa Parcial de Desarrollo Urbano del Centro Histórico de la Ciudad de México.

Certeau, Michel de (1996): La invención de lo cotidiano. Universidad Iberoamericana, México, Vol. I y II. ISBN-0226100367

Ramírez Kurí, Patricia (2003): Espacio público y reconstrucción ciudadana. Flacso, México, 483 pp. ISBN-9707013753

Vergara, Abilio (2003): Identidades, imaginarios y símbolos del espacio urbano. Quebec, La Capitale. ENAH-INAH, México, 297 pp. ISBN-9703501532


3 comentarios:

Chelita dijo...

Mi estimado E Torres, urbanista, globalifóbico y prociudadanía. Qué gusto encontrarte en el ciber espacio; bueno, cuando las puertas dimensionales me permiten ver tu blog en horas diurnas. Ya había encontrado tus datos recientes al hacer una búsqueda sobre adaptabilidad de espacios para personas con discapacidad e instituciones de rehabilitación física; recordando que hace unos años andabas de lleno en esos temas.

Noticias y saludos tuyos me llegaron allá por 2006, con una compañerita que también hacía exámenes para ingresar al castillo de San Lázaro.

Ja, ja, y hablando del espacio público y la acción colectiva, qué decir de las sensaciones de viajar en metro después de los mensajes divinos escritos a sangre y pólvora.

Besos y estamos en contacto. Graciela, AF de la ENAH
gonzzetti@hotmail.com
porque no creo ser tan afortunada de poder ver tu blog tan fácilmente...

José Alfredo Loredo dijo...

Sirva este medio para informarle (s) que legisladores ciudadanos estamos editando el anteproyecto de la nueva constitución para la República mexicana y preperando la Asamblea Constituyente 2010.

Por favor visitar el sitio:

http://constituyentecivil-mexico2010.blogspot.com

Saludos.
Alfredo Loredo.
San Luis Potsí. S. L. P.
Correo: constituyentecivil.mexico2010@gmail.com

ETowers dijo...

Sr José Alfredo Loredo, si va a venir a poner un comentario sobre lo que lee, adelante, pero no venga hacerse promoción en otros blogs, vale!