![Chuy Barba [1935-2009]](http://farm4.static.flickr.com/3495/3194676764_6f038b6e39.jpg)
Jesús Barba Erdmann..., que puedo decir del buen "Chuy", anécdotas y más anécdotas.
Lo conocí en el 2003, cuando realice el propedéutico para ingresar al programa de maestría en urbanismo del campo de conocimiento de Análisis Teoría e Historia, de la Facultad de Arquitectura de la UNAM. En aquel entonces, ya nos habíamos percatada que traía un pequeño tanque de oxígeno portatil, pues porque padecía de un enfisema pulmonar, debido a muchos años de ser fumador; aún así antes de presentarse y decir su nombre, nos pregunto cómo nos llamábamos, y nuestras intenciones para ingresar al posgrado, después nos llamo la atención, diciéndonos que si no le ibamos a preguntar porque traía un tanque de oxígeno, en aquellos días los compañer@s (Carlos, Dario, Juan, Diana, Ulises, Cristina, Nadia, Marisol, y yo), no volteamos a ver, pues la situación de que alguien trajera un tanque de oxígeno no nos parecía nada fuera de lo común, sabiendo que eramos una generación demasiado especial, un mezcla de arquitectura con ciencias sociales artes plásticas, etc., etc. Ese fue el primer contacto que tuve con Chuy.
A comparación de muchas personas, soy de los que no llama a las personas por el título (bien decía mi abuelo, el título no hace a la persona, aunque a veces la exigencia social, se requiere y se nombre como "licenciado"... eh "doctor"), pero siempre tuve la confianza de llamarlo como "Jesús" o "Chuy".
Académicamente hablando mi primer contacto con alguna de sus clases fue hasta el 3er semestre, aún cuando desde el inicio, el se entero de lo que pretendía hacer, y me facilito unos planos de las rehabilitaciones realizadas a las plazas públicas del Centro Histórico en 1982 y de 1991. Ese material me sirvió y ayudo de mucho para comprender la forma en que rehabilitaban esos espacios.
Esa primer clase fue la de práctica complementaria, seguida por su seminario, en el que recuerdo que me agarre al moco en una discusión con Javier Sevilla y Nieves, dos compañeros del posgrado, en fin.
Los años siguieron, y Chuy poco a poco empezaba a faltar por el padecimiento respiratorio que lo aquejaba.
Cada final de año, desde hace tres, siempre era la incertidumbre acerca de la salud de Chuy. A finales del año pasado, tuvo que ausentarse por algunos problemas, pero seguía haciendo trabajos desde su casa.
Ahí en esa casa de la calle de Sinaloa en la Colonia Roma, fue cuando platicamos tendido y rico de muchas cosas, desde finales del año pasado, cada semana, hasta el miércoles 7 de enero, lo iba a visitar a su casa, con la intención de platicar, simplemente platicar, o inclusive enterarme. Había quedado con el de que nos veríamos mañana 14 de enero. Las pláticas de los miércoles están en mi memoria.
Platicamos de mi tesis, vi algunos de sus trabajos, platicábamos de política, del idiota de Bush, de la franja de Gaza, de Carlos Fuentes, de su paso por los scouts en Jalapa, del Calderas, del autogobierno, de su paso por la Ibero, de los años de estudiante, del posgrado, de su padecimiento, de todo un poco, y siempre venía la despedida, esperando que la siguiente semana lo pudiera ver para seguir charlando.
Chuy, falleció ayer por la noche, nos deja un legado muy grande, y confieso también que nunca pude tomarle una foto que saliera enfocado, siempre se movia..., pero el mejor retrato que tengo de el, está en mi memoria. Con el se va una parte de la historia de la arquitectura mexicana, y de los movimientos sociales estudiantiles, y también una parte de mi se va con él.
Descanse en Paz, Jesús Barba Erdmann, una vez scout, siempre scout [2009].
Chuy, te voy a extrañar.
ETowers

Lo conocí en el 2003, cuando realice el propedéutico para ingresar al programa de maestría en urbanismo del campo de conocimiento de Análisis Teoría e Historia, de la Facultad de Arquitectura de la UNAM. En aquel entonces, ya nos habíamos percatada que traía un pequeño tanque de oxígeno portatil, pues porque padecía de un enfisema pulmonar, debido a muchos años de ser fumador; aún así antes de presentarse y decir su nombre, nos pregunto cómo nos llamábamos, y nuestras intenciones para ingresar al posgrado, después nos llamo la atención, diciéndonos que si no le ibamos a preguntar porque traía un tanque de oxígeno, en aquellos días los compañer@s (Carlos, Dario, Juan, Diana, Ulises, Cristina, Nadia, Marisol, y yo), no volteamos a ver, pues la situación de que alguien trajera un tanque de oxígeno no nos parecía nada fuera de lo común, sabiendo que eramos una generación demasiado especial, un mezcla de arquitectura con ciencias sociales artes plásticas, etc., etc. Ese fue el primer contacto que tuve con Chuy.
A comparación de muchas personas, soy de los que no llama a las personas por el título (bien decía mi abuelo, el título no hace a la persona, aunque a veces la exigencia social, se requiere y se nombre como "licenciado"... eh "doctor"), pero siempre tuve la confianza de llamarlo como "Jesús" o "Chuy".
Académicamente hablando mi primer contacto con alguna de sus clases fue hasta el 3er semestre, aún cuando desde el inicio, el se entero de lo que pretendía hacer, y me facilito unos planos de las rehabilitaciones realizadas a las plazas públicas del Centro Histórico en 1982 y de 1991. Ese material me sirvió y ayudo de mucho para comprender la forma en que rehabilitaban esos espacios.
Esa primer clase fue la de práctica complementaria, seguida por su seminario, en el que recuerdo que me agarre al moco en una discusión con Javier Sevilla y Nieves, dos compañeros del posgrado, en fin.
Los años siguieron, y Chuy poco a poco empezaba a faltar por el padecimiento respiratorio que lo aquejaba.
Cada final de año, desde hace tres, siempre era la incertidumbre acerca de la salud de Chuy. A finales del año pasado, tuvo que ausentarse por algunos problemas, pero seguía haciendo trabajos desde su casa.
Ahí en esa casa de la calle de Sinaloa en la Colonia Roma, fue cuando platicamos tendido y rico de muchas cosas, desde finales del año pasado, cada semana, hasta el miércoles 7 de enero, lo iba a visitar a su casa, con la intención de platicar, simplemente platicar, o inclusive enterarme. Había quedado con el de que nos veríamos mañana 14 de enero. Las pláticas de los miércoles están en mi memoria.
Platicamos de mi tesis, vi algunos de sus trabajos, platicábamos de política, del idiota de Bush, de la franja de Gaza, de Carlos Fuentes, de su paso por los scouts en Jalapa, del Calderas, del autogobierno, de su paso por la Ibero, de los años de estudiante, del posgrado, de su padecimiento, de todo un poco, y siempre venía la despedida, esperando que la siguiente semana lo pudiera ver para seguir charlando.
Chuy, falleció ayer por la noche, nos deja un legado muy grande, y confieso también que nunca pude tomarle una foto que saliera enfocado, siempre se movia..., pero el mejor retrato que tengo de el, está en mi memoria. Con el se va una parte de la historia de la arquitectura mexicana, y de los movimientos sociales estudiantiles, y también una parte de mi se va con él.
Descanse en Paz, Jesús Barba Erdmann, una vez scout, siempre scout [2009].
Chuy, te voy a extrañar.
ETowers













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